
El 9 de septiembre de 2024 marcó el inicio de una guerra interna en el Cártel de Sinaloa que, tras un año de enfrentamientos entre las facciones de Los Chapitos y Los Mayos, dejó un saldo de mil 850 personas asesinadas (de acuerdo con los últimos reportes de seguridad), más de mil 800 desapariciones forzadas y un clima de inseguridad que transformó la vida cotidiana y económica de Sinaloa.
El conflicto entre estos dos grupos rivales generó una ola de violencia que afecta tanto a zonas urbanas como rurales. Las cifras oficiales revelan que en este periodo, 46 integrantes de corporaciones de seguridad (incluidos policías municipales, estatales, agentes de investigación y federales) perdieron la vida, 33 de ellos en Culiacán.
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