Sheinbaum Responde al Dolor de Michoacán: «No Habrá Otra Guerra contra el Narco» Tras el Asesinato de Carlos Manzo

Ciudad de México, 3 de noviembre de 2025 — En medio de la tormenta política desatada por el brutal asesinato del alcalde de Uruapan, Carlos Manzo Rodríguez, la presidenta Claudia Sheinbaum rompió el silencio este lunes durante su conferencia matutina, defendiendo con firmeza la estrategia de seguridad de la Cuarta Transformación. Ante las crecientes críticas que la señalan de inacción frente al crimen organizado, la mandataria fue tajante: «No habrá otra guerra contra el narco en Michoacán ni en ningún lado. La paz se construye con justicia social, no con balas que solo multiplican el dolor». Sus palabras, pronunciadas en el Salón Tesorería de Palacio Nacional, buscan calmar las aguas en un estado convulso, pero han avivado el fuego de la oposición y las protestas callejeras.

Un Discurso que Divide: De la Empatía a la Estrategia Nacional

Sheinbaum inició su intervención con un minuto de silencio por Manzo, el edil panista de 45 años acribillado el 1 de noviembre durante las fiestas del Día de Muertos, un crimen atribuido preliminarmente a cárteles rivales como el CJNG y La Familia Michoacana. «Expreso mi más profunda solidaridad con la familia de Carlos, con Uruapan y con todo Michoacán. Su muerte es un recordatorio brutal de lo que nos cuesta la impunidad heredada», afirmó, visiblemente conmovida, antes de pivotar hacia su visión de seguridad.

La presidenta rechazó de plano las demandas de una «guerra frontal» contra el narcotráfico, eco de la fallida estrategia de Felipe Calderón que dejó miles de muertos en la década pasada. «Hemos visto lo que pasa cuando se responde con más violencia: más viudas, más huérfanos, más miedo. En lugar de eso, invertimos en programas sociales, en inteligencia y en la Guardia Nacional para atacar las raíces: la pobreza y la desigualdad que alimentan a estos monstruos», detalló, anunciando un paquete de 2,000 millones de pesos para Michoacán en becas Sembrando Vida y fortalecimiento de la Fiscalía General de la República (FGR). Entre las medidas, destacó el despliegue de 1,500 elementos federales en Uruapan y una «mesa de diálogo» con productores de aguacate para desmantelar economías ilícitas sin confrontaciones armadas.

Esta postura no es improvisada: desde su llegada al poder en octubre de 2024, Sheinbaum ha priorizado la «paz por las urnas y el corazón», continuando el legado de su antecesor López Obrador, quien también evitó escaladas militares en hotspots como Michoacán.

El Eco de las Críticas: De las Calles de Uruapan a la Oposición Nacional

La reacción de Sheinbaum llega en un momento de ebullición. Apenas ayer, miles marcharon en Uruapan exigiendo justicia por Manzo, culminando en una irrupción al Palacio de Gobierno estatal donde abuchearon al gobernador Alfredo Ramírez Bedolla, tildado de «cómplice» por su supuesta tibieza contra los narcos. Familiares del alcalde y el PAN han acusado directamente al gobierno federal de «abrazos, no balazos» que empoderan a los criminales, con el líder panista Marko Cortés declarando en Twitter: «Mientras Sheinbaum habla de paz, los michoacanos entierran a sus líderes. ¿Cuántos Manzo más para que cambien de estrategia?».

En Michoacán, el clima es de desconfianza absoluta. El obispo de Morelia, monseñor Carlos Garfias, ofició una misa por la paz este domingo donde implícitamente criticó la «falta de autoridad», y organizaciones como México Evalúa reportan que el estado acumula 15 ejecuciones de funcionarios en 2025, un 40% más que el año anterior. «La gente en Uruapan siente que el narco manda porque el Estado se retira», analizó la experta en seguridad Laura Bonilla en una columna para El Universal.

Incluso dentro de Morena, hay murmullos: Bedolla, aliado clave de la 4T, enfrenta presiones internas tras el bochornoso incidente en el funeral de Manzo, donde fue corrido entre gritos de «¡Asesino!». Fuentes cercanas al gobernador filtraron a Proceso que ya se evalúa una reestructuración en su gabinete de seguridad.

Implicaciones para una Nación Herida: ¿Paz Sostenible o Rendición?

El pronunciamiento de Sheinbaum no solo responde a un crimen aislado, sino a una crisis sistémica en Michoacán, donde el control narco sobre el «oro verde» —el aguacate— genera disputas territoriales que dejan cientos de muertos al año. Analistas internacionales, como los de la BBC, ven en sus palabras un riesgo: «México apuesta por la contención, pero sin resultados visibles, la frustración podría derivar en más vigilantismo o migración masiva». Por el contrario, defensores de la 4T, como el senador Ricardo Monreal, aplauden la «visión humanista» que prioriza la prevención sobre la represión.

Mientras Uruapan se despide de Manzo en un sepelio masivo este mediodía —con caravanas de mototaxis y altares de cempasúchil como telón de fondo—, la pregunta persiste: ¿podrá la estrategia de Sheinbaum transformar el duelo en progreso, o será vista como un discurso más en la impunidad? En Palacio Nacional, el pulso de la nación late con urgencia, recordándonos que en México, la paz no es un eslogan, sino una deuda con los caídos.

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