
Desde 2018, la Iglesia católica en México ha perdido al menos una docena de sacerdotes en ataques vinculados a la violencia del crimen organizado, de acuerdo con recuentos periodísticos. El 20 de octubre de 2024, el sacerdote indígena y activista Marcelo Pérez fue baleado en Chiapas. Otro caso que generó repudio global fue el doble asesinato de los jesuitas Javier Campos Morales y Joaquín César Mora Salazar, ultimados en su templo de Chihuahua el 20 de junio de 2022.
México arrastra desde hace casi dos décadas una escalada de violencia por cárteles de la droga, con alrededor de 30.000 homicidios anuales. En medio de rivalidades sangrientas, secuestros, robos y extorsiones, algunos clérigos en Guerrero han mediado para buscar treguas entre facciones.
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