Huracán Melissa azota Jamaica con vientos devastadores y amenaza con golpear Cuba como categoría

El imponente huracán Melissa impactó Jamaica este martes (28 de octubre de 2025) con vientos huracanados de hasta 295 km/h y aguaceros incesantes, consolidándose como la tormenta más intensa en la historia de la isla caribeña, y ahora pone rumbo directo a Cuba.

La catástrofe ya ha cobrado 10 vidas: tres en Jamaica, tres en Haití, tres en Panamá y una en República Dominicana, todas vinculadas al caos climático desatado por el fenómeno.

Melissa azotó Jamaica en su máxima potencia, categoría 5, pero el Centro Nacional de Huracanes (NHC) de EE.UU. la rebajó a categoría 4 mientras cruzaba la isla, aunque alertó que persiste como un «monstruo extremadamente peligroso» con ráfagas de 240 km/h.

Minutos después, el NHC confirmó que el ojo de la tormenta salió por la costa norte jamaicana, encaminándose hacia las provincias orientales cubanas de Granma, Santiago de Cuba y Guantánamo.

Jamaica agoniza bajo el embate de inundaciones masivas y vendavales demoledores causados por Melissa, uno de los huracanes atlánticos más feroces jamás documentados, conocido por su avance pausado y arrasador.

Su fuerza eclipsa incluso a desastres legendarios como Katrina, que aniquiló Nueva Orleans en 2005.

Alarma máxima en seis provincias cubanas

El oriente de Cuba permanece en alerta ciclónica total ante la inminente llegada de Melissa. Se esperan vientos sostenidos superiores a 200 km/h, precipitaciones torrenciales que podrían acumular hasta 450 mm de lluvia y marejadas ciclónicas con olas de hasta ocho metros de altura.

Las autoridades han emitido advertencias de alto riesgo vital, por posibles crecidas repentinas, invasiones marinas en costas bajas, colapsos estructurales y fallos en presas.

En las seis provincias declaradas en fase de alarma (Granma, Santiago de Cuba, Guantánamo, Holguín, Las Tunas y Camagüey), se ha procedido a evacuar o resguardar a aproximadamente 650.000 personas —alrededor del 7% de la población nacional—, principalmente en hogares de parientes y allegados, aunque también en albergues estatales.

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