
En un debate candente que superó las cuatro horas de puro fuego cruzado, el pleno del Senado dio luz verde a la Ley de Ingresos de la Federación para 2026, con 79 votos a favor y 37 en contra. El paquete, que proyecta ingresos por 10 billones 193 mil 683.7 millones de pesos, ya está en manos del Ejecutivo federal para su firma final. Pero el camino no fue fácil: entre acusaciones de mentiras y herencias tóxicas, Morena y la oposición se midieron en un duelo verbal que dejó al aire quién ha «hipotecado» más al país.
El choque frontal: ¿Deuda «maldita» o «endemoniada»?
La sesión se encendió cuando el morenista Félix Salgado Macedonio puso contra las cuerdas al panista Ricardo Anaya, exaspirante presidencial, con una pregunta demoledora: «¿Esta deuda es de Andrés Manuel López Obrador, de Claudia Sheinbaum, o es el legado priista-panista?». Anaya no se achicó y contraatacó con números que duelen.
«De 1824 a 2018, la deuda acumulada por todos los gobiernos —incluyendo Fox, Calderón y los anteriores— apenas llegó a 10.55 billones de pesos. Con lo que hoy aprobamos, superará los 20.2 billones. ¡En solo siete años, la duplicaron! Si esa deuda vieja es la ‘maldita’, la nueva es endemoniada«, remató Anaya, dejando el salón en silencio atónito.
El golpe visual: La «Roqueseñal» revive fantasmas del pasado
No conforme con los dardos verbales, el senador morenista Miguel Ángel Pavel Jarero sacó artillería pesada: un cartel con la portada de un diario de 1995, mostrando la infame «Roqueseñal». Ahí, el priista Humberto Roque Villanueva y sus aliados festejaban el alza del IVA del 10% al 15%, un mazazo al bolsillo popular.
«¡Recuerden la ‘Roqueseñal’! No eran impuestos a videojuegos, sino a todo el consumo del pueblo mexicano. Y son unos ‘pinochos’ en lo de la deuda: con EU, su PIB es 124 veces el nuestro; aquí, solo 50″, ironizó Jarero, avivando las risas y los murmullos en las bancadas.
Este pulso legislativo no solo selló el presupuesto, sino que expuso las grietas profundas entre bloques. ¿Seguirá la «endemoniada» deuda como el nuevo fantasma de la política mexicana? El Ejecutivo ya tiene la pelota en su cancha.
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