
Más de 5.000 vuelos fueron cancelados o retrasados este viernes en Estados Unidos, tras recibir las aerolíneas órdenes del gobierno de reducir operaciones debido al cierre del gobierno.
La restricción afecta vuelos domésticos en 40 aeropuertos principales y busca aliviar la presión sobre los controladores aéreos, quienes deben trabajar sin salario por mandato legal ante la falta de presupuesto.
El cierre gubernamental comenzó el 1 de octubre, al no llegar republicanos y demócratas a un acuerdo en el Congreso para aprobar el presupuesto del presidente Donald Trump.
Esto ha dejado sin fondos a numerosas instituciones federales, provocando despidos, suspensiones y cierre de oficinas, al no poder pagar sueldos.
En los aeropuertos, la escasez crónica de controladores se ha agravado: muchos se reportan enfermos o buscan segundos empleos para subsistir mientras trabajan sin remuneración del gobierno.
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