
El gobierno federal de Estados Unidos puso fin este miércoles al shutdown más prolongado de su historia, que duró 43 días y generó graves impactos económicos y sociales. Iniciado el 1 de octubre de 2025, durante el segundo mandato de Donald Trump, este impasse presupuestario superó el récord anterior de 35 días establecido en 2018-2019.
El conflicto surgió por desacuerdos en el Congreso sobre el financiamiento federal. Los republicanos, que controlan ambas cámaras, impulsaron recortes en programas sociales y extensiones para subsidios del Affordable Care Act (ACA), mientras los demócratas exigían protecciones para subsidios de salud que expiran a fin de año, beneficiando a millones de estadounidenses. Esto paralizó operaciones gubernamentales, dejando sin pago a 1.4 millones de empleados federales, suspendiendo beneficios del SNAP (asistencia alimentaria para 42 millones de personas) y causando miles de cancelaciones de vuelos por escasez de controladores aéreos.
¿Qué lograron los demócratas en la negociación final?
Pese a las presiones, los demócratas consiguieron avances clave en el proyecto de ley aprobado por la Cámara de Representantes y el Senado, que Trump firmó anoche. Entre los logros:
- Financiamiento completo para programas esenciales: El acuerdo proporciona fondos de un año para el SNAP, el programa WIC (nutrición para mujeres, infantes y niños) y servicios para veteranos, evitando interrupciones futuras en la asistencia a vulnerables.
- Protección laboral: Se revirtieron despidos masivos de empleados federales (más de 4.000 notificados durante el shutdown) y se garantizó que ningún fondo se use para recortes similares hasta enero de 2026. Además, los trabajadores furloughed recibirán pago retroactivo.
- Construcción militar y otros rubros: Incluye fondos para proyectos de construcción del Departamento de Defensa, un guiño bipartidista.
Sin embargo, no se extendieron los créditos fiscales del ACA, una demanda central demócrata, lo que podría dejar a millones sin cobertura sanitaria en 2026. Analistas estiman que el shutdown restó hasta 0.2 puntos porcentuales al PIB semanalmente (alrededor de $15 mil millones por semana), con un impacto sostenido de $14 mil millones en la economía.
El presidente Trump culpó a los demócratas por el caos, mientras el líder de la Cámara, Mike Johnson, criticó su «obstinación». Este episodio resalta la polarización presupuestaria, con demócratas defendiendo que sus concesiones evitaron daños mayores, aunque a un costo histórico.
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